Una educación enfocada a la memorización de información

La educación tradicional se centra en la enseñanza y en la memorización de información. De allí que al momento de evaluar, es decir validar lo aprendido por parte del estudiante, se ocupa de tratar de comprobar que el estudiante sea capaz de “repetir” al pie de la letra lo que se le enseñó. En ella se privilegia el aprendizaje memorístico de información por encima del desarrollo del pensamiento mismo.

La formación por competencias y el desarrollo de capacidades reales de actuación

Por el contrario, el enfoque de la educación por competencias busca cambiar el aprendizaje teórico y memorístico por el desarrollo efectivo de capacidades. Capacidades medibles y evidenciables en la acción. Sin embargo, hay que aclarar que la educación basada en competencias es mal interpretada y aplicada de forma errónea cuando se enfoca únicamente en la instrumentalización del conocimiento sustituyendo las capacidades de “pensar” por las de “hacer”. 

Formar por competencias debe tener tanto que ver con desarrollar capacidades de interpretar, analizar y modelar el entorno, como con abordar situaciones específicas, tomar decisiones y actuar en contextos y condiciones diversas.

Son varios los niveles de competencias que se requieren para un buen desempeño profesional. Unas, son de carácter básico, y por ello cualquier persona debería desarrollarlas independientemente del ámbito en el que se quiera desempeñar. Además, se consideran básicas porque son el soporte esencial para desarrollar las demás. Dentro de estas se destacan competencias tales como la lectura y la escritura, la comunicación oral, el pensamiento matemático, entre otras.

Otras competencias son de carácter general (indispensables en el ámbito laboral actual), como son el trabajo en equipo, la planificación y la toma de decisiones. Mientras que otras son más específicas de cada disciplina, las cuales sirven para analizar situaciones concretas y resolver problemas propios de cada profesión.

¿Por qué es difícil poner en práctica la educación basada en competencias?

La mayor dificultad al formar por competencias surge porque el sistema educativo y las instituciones mismas están estructurados para una enseñanza colectiva (muchas personas dentro de un mismo proceso de enseñanza, estandarizado en duración, metodología y seguimiento), mientras que el desarrollo de competencias se produce a ritmos diferentes en cada persona y se enfoca más en el aprendizaje que en los procesos de enseñanza.

Así, la implementación del enfoque educativo basado en competencias requiere cambios en la estructura del currículo, en las estrategias de enseñanza-aprendizaje, en los instrumentos de evaluación e, incluso, en la gestión del proceso. Necesita también flexibilidad en los plazos y un alto grado de personalización que permita evidenciar el avance y los logros individuales.

Actualmente, parece estar de moda hablar de la formación por competencias. Pero, su implementación en los diferentes niveles de formación, en distintos países, es aún precaria. Esto se debe a que la mayoría de las instituciones que apuestan por este enfoque aún no han realizado los cambios estructurales, curriculares, pedagógicos y de gestión, necesarios para su puesta en marcha.

El enfoque de la educación por competencias sigue a la espera de su espacio en la educación mientras su imagen se desgasta en discursos y meras intenciones.

One thought on “La formación por competencias”

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *